Fragmentos del cuaderno naranja: observaciones sobre práctica, cuerpo y persistencia en el dibujo al natural
No todos los que van a una jam de dibujo con modelo vivo van a aprender a dibujar mejor. Algunos ya saben.
Otros no saben como les gustaría y, sin embargo, vuelven.
A diferencia de la academia, la jam no ofrece títulos, ni créditos, ni validación externa.
No hay devolución docente, no hay corrección, no hay ranking.
El dibujo no sirve más que para haber sido hecho.
La jam empieza donde la institución termina.
Cuando ya no hay horarios obligatorios, cuando el artista descubre que nadie lo va a sostener, aprende —si puede— a sostenerse solo.
A la jam llegan sobrevivientes:
personas que atravesaron la formación académica y quedaron con algo en las manos —una técnica, un vicio, una frustración— pero sin red.
Profesores cansados.
Autodidactas brillantes.
Profesionales de otros rubros que dibujan como si respiraran.
Artistas con linaje y otros sin apellido.
Gente que vive del arte y gente que dibuja en los márgenes de su trabajo: en un hospital, un banco o una oficina.
La decisión de poner el cuerpo es la que los une.
La jam pide presencia.
Estar, sentarse, mirar. Fallar, volver a intentar.
No todos pueden sostenerla.
Algunos se anotan y no van.
Otros van y no vuelven.
Quedan los que pueden sostener una práctica sin evaluación, sin aplausos ni utilidad inmediata.
Por eso no es raro que muchos estudiantes de arte no vayan.
No porque no les interese, sino porque están ocupados con consignas, entregas, fechas, y necesitan que lo que hacen “sirva para algo”.
La jam llega después.
Cuando ya no hay coartada académica posible y solo queda la pregunta desnuda:
¿Quiero seguir dibujando figura humana?
El modelo no es el único que se desnuda.
El imaginario separa artistas y modelos, mente y carne.
Pero todos somos cuerpo trabajando.
Dibujar también es estar ahí, con el cuerpo entero.
Tal vez por eso la jam convoca a quienes siguen, a quienes no abandonan, a quienes muchas veces no encontraron red, pero tampoco se fueron.
Sobrevivientes.
Personas que entendieron que el arte no ocurre fuera del cuerpo, sino a través de él.
*Este texto forma parte de Fragmentos del Cuaderno Naranja, un registro personal de observaciones, experiencias y reflexiones surgidas en torno al dibujo con modelo vivo. Fue publicado inicialmente en Instagram.
*Este contenido está disponible para licencia editorial (publicación en medios, adaptaciones o series temáticas).
Consultas: yanaborgia@outlook.com

Comentarios
Publicar un comentario