El casamiento tiene el mismo significado para todos? Es una necesidad, una elección, una tradición o simplemente una de las formas posibles de construir una vida? Cómo lo viven las mujeres artistas? Cuando se habla del matrimonio, suele asumirse que se trata de una institución naturalmente deseable. Como si su valor fuera evidente y universal. Sin embargo, me pregunto si esa percepción cambia cuando observamos la cuestión desde la experiencia de las mujeres artistas. El punto no es discutir sobre si el matrimonio es bueno o malo ni sostener que las mujeres artistas deban casarse o es algo que debiesen evitar. Lo que me interesa es algo más simple: preguntarme si esta institución ofrece las mismas ventajas para todas las personas y, en particular, para quienes dedican una parte importante de su vida a la creación. La historia del arte muestra que las mujeres rara vez partieron desde el mismo lugar que los hombres. Durante siglos tuvieron menos acceso a la educación, a los recursos...
La incapacidad para cobrar y la resistencia a pagar no siempre son problemas distintos. A menudo forman parte del mismo círculo: una cultura que desvaloriza el trabajo creativo, dificulta su profesionalización y termina reproduciendo la precariedad que luego denuncia . El artista que no puede cobrar y tampoco puede pagar es la versión contemporánea de la serpiente que se muerde la cola: No valora suficientemente su propio trabajo. Tampoco el de los demás. No aprende a cobrar. Evita asumir los costos reales de sus proyectos. Y después se pregunta por qué la sociedad no valora el arte. La contradicción resulta interesante: se indigna cuando un cliente pretende una sesión de fotos gratuita o cuando no consigue vender sus obras, pero le parece perfectamente razonable pedirle a una modelo que trabaje gratis. Parece no advertir que está reproduciendo exactamente la misma lógica que denuncia. Esta bomba se desactiva muy fácil: pagando. No hace falta repetir que el arte es importante ni ...